Breves divertimentos

Breve divertimento XIII

Por Manuel Márquez - 26 de Abril, 2006, 20:33, Categoría: Breves divertimentos

- Vengo siguiendo, desde hace algunos meses, con cierto interés y cierta (lejana, difusa, pero cierta) preocupación, las noticias que nos llegan acerca de lo que parece ser la "carrera nuclear" iraní, y sus vicisitudes colaterales: dimes y diretes, tiras y aflojas, en un proceso en el que los unos parecen jugar a una escalada de declaraciones altisonantes, no exentas de chulería y bravuconería que más parecen destinadas al consumo interno que a la intimidación de enemigos auténticamente poderosos, y los otros parecen empeñados en reeditar la enésima versión juego del palito y la zanahoria, buscando, ante todo y sobre todo, la salvaguarda de sus (no siempre coincidentes) propios intereses (comerciales, obviamente, y tanto presentes como futuros). Un bonito ejercicio de añagazas florentinas, que sería digno de entusiasta estudio en las facultades de Ciencias Políticas, sino fuera porque lo que está en juego es una expansión armamentista (la enésima, una más, tampoco hay que ser catastrofistas, ya nos acostamos y nos levantamos todos los días en un inmenso polvorín universal...) que puede poner en jaque ese difícil equilibrio económico-militar sobre el que se sustenta ese invento que antaño gustaba de llamarse "el sistema" (tampoco se preocupen al respecto, aunque ahora le cambiamos la etiqueta, las reglas de funcionamiento siguen siendo aquellas mismas que ya definió Joaquín Sabina en su canción: gane quien gane [-siempre que sea rico-], yo siempre pierdo [.porque soy pobre-] -los añadidos entre corchetes son de este humilde escribiente-). A mí no me hace gracia alguna la posibilidad de que el gobierno iraní se sumerja en una espiral nuclear, y se dote de capacidad armamentística de ese tipo, pero, por una cuestión de principios,entiendo que no se puede negar a un país miembro de la comunidad internacional, la legitimidad para aspirar a dotarse de ciertos medios con los que ya cuentan otros miembros de esa misma comunidad. Blanco y en botella: o todos moros, o todos cristianos...

-Otra que tal baila: doña Carmen Cervera, alias Tita Cervera, alias baronesa Thysen, que se descuelga con unas radicalidades "greenpeacianas" ante el proyecto de reforma del Paseo del Prado que plantea llevar a cabo el Ayuntamiento de la capital española, amenazando con trasladar su colección de pintura allende nuestras fronteras en el supuesto de que se consume el destrozo arbóreo que parece cernirse sobre la masa forestal de esa vía pública a fin de facilitar la ampliación de los carriles de circulación respecto a los actualmente existentes. Posturas encontradas, declaraciones contradictorias: algo normal, en cualquier situación de enfrentamiento y divergencia; algo que dificulta saber, de manera exacta, qué es lo que hay de cierto y qué de incierto en las afrimaciones de una y otra parte. No me gusta que personas en situación de ostentar privilegios no obtenidos en virtud de méritos propios, como es el caso de la baronesa, puedan esgrimir posiciones de fuerza amparándose en la evidente capacidad de presión que les otorga el daño que pueden producir (en el caso hipotético de que llegaran a materializarse sus amenazas), pero tampoco puedo dejar de reconocer, como paseante circunstancial de ese hermosísimo bulevar que es el Paseo del Prado (no vivo en Madrid, sólo la visito ocasionalmente), que no me gustaría lo más mínimo ver el mismo convertido en algo muy diferente a lo que actualmente es: una suerte de oasis en el tráfago del monstruo de humo y cemento en que se ha convertido esa ciudad. Una vez más, la alianza circunstancial entre la nobleza y la plebe, al servicio de una bella causa, ¿no? Ni contigo ni sin tí, ay...

- Ejercicios de búsqueda del punto medio, capítulo 14: entre el blanco y el negro (me disculparán la vagancia, amigos lectores, estoy algo cansado...).

Breve divertimento XII

Por Manuel Márquez - 19 de Abril, 2006, 21:56, Categoría: Breves divertimentos

- De la querencia de los políticos –y los comentaristas del ramo, no sé si influidos o seducidos por la misma- por retorcer y masacrar el lenguaje en función de sus muy particulares intereses, hay tantas y tan palpables muestras –siempre a caballo entre lo escandaloso y lo grotesco, cuando no conjugando, sin más, ambos calificativos-, que una enumeración aun meramente ejemplificativa, y ceñida a un periodo reciente y reducido, se podría hacer interminable. Dentro de ese amplio muestrario, uno de los enunciados que más me viene tocando la fibra sensible (es decir, en los días malos me sulfura, y en los días buenos, me hace despanzurrarme de la risa amarga...) en estos últimos meses, es ése que pregona, en múltiples bocas de las más variadas procedencias y tendencias -y ampliamente recogida en medios de igual variedad de arco-, que Iraq se encuentra "al borde de una guerra civil". ¿Al borde? ¿En qué unidad del sistema métrico decimal hay que contar los muertos diarios -¿decenas de millar, centenas de millar...?- para traspasar ese "borde"? ¿A qué grado de "no composición" –no cabe hablar, propiamente, si nos referimos a las instituciones de gobierno iraquíes, de descomposición, respecto a algo que áun no ha llegado a componerse...- han de llegar los órganos gubernativos de ese país? ¿La presencia estadounidense puede convertir en "internacional" –es decir, "no-civil"- un conflicto militar en el que el 99 % de los víctimas tienen la misma nacionalidad –obviamente, iraquí...-? Pueden parecer, amigos lectores, preguntas retóricas, pero me temo que tras sus absurdas y terroríficas respuestas se encuentran los argumentos de aquellos que, desde el más descarado de los cinismos, todavía hablan de una posible "futura guerra civil". ¿Futura...?

- El 75º aniversario de la proclamación de la II República española es recogido en los medios de una manera sorda y callada; menudita. En cuanto al establishment político, ha tenido suerte: la coincidencia de la fecha concreta (el día 14 de abril) con las vacaciones de Semana Santa le ha permitido pasar de puntillas por el acontecimiento. Todos de acuerdo (salvo, cómo no, aquéllos que, mal que les pese que se les recuerde, siempre estuvieron encantados con el malhadado tirano que se la llevó por delante de la manera más cruenta que le fue posible...) en ensalzar sus valores "de fondo", su "profundo legado de valores, blablablablablablabla....." sin intención alguna de hacer la más mínima mención al meollo de la cuestión, que todos sabemos cuál es. La república, señores políticos, señores periodistas, no es un sistema de valores, ni una escuela de democracia, ni un hálito de libertad, ni ninguna de esas puñeterías retóricas con la que se les llena la boca –o la columna- día sí, día también (cuando toca, claro está, es decir, en estos días: dentro de un par de semanas, ni eso...): la república es una forma de estado, un sistema político-constitucional, y es la forma de estado y el sistema político-constitucional que NO ESTÁ VIGENTE en España, como bien sabemos todos. Si a todos (los republicanos) nos gusta tanto, y a todos (los republicanos) nos parece tan fabulosa, hablemos de cómo se podrían poner en marcha mecanismos para que, pausada y pacíficamente, y sin cometer locuras ni disparates, SÍ ESTÉ VIGENTE. Y, en caso contrario, hablemos claro y dejemos de jugar con dos barajas (o con una sola, pero sólo con reyes...). Por favor...

- Después del repunte (leve, pero repunte, al fin y al cabo) de las estadísticas de accidentalidad de tráfico de la operación Semana Santa, responsables políticos de diverso nivel –desde los más directamente implicados hasta el "capo di capi" (no, no me refiero a Provenzano, sino al señor Rodríguez Zapatero...)- ofrecen un tremebundo concierto para vestidura rasgada y orquesta, tempo molto agitato, deshaciéndose en declaraciones unánimemente coincidentes sobre la necesidad de adoptar medidas tajantes que acaben con esa sangría. Y como nuestras autoridades políticas son, fundamentalmente, muy coherentes, tengo la completa seguridad de que eso implica: a) que el Ministerio de Industria, a partir de ahora, no concederá la homologación para ser comercializado en nuestro país a ningún modelo de automóvil que supere los 120 km/h. de velocidad (dado que ésta es la máxima permitida en nuestras carreteras); b) que el Ministerio de Fomento, a partir de ahora, priorizará las obras de eliminación de "puntos negros" sobre las de construcción de nuevas autopistas, autovías o cualesquiera otras vías que favorezcan una mayor velocidad en la conducción; y c) que el Ministerio de Educación, a partir de ahora, dará los pasos oportunos para la implantación, en el próximo curso académico, de una asignatura de Educación Vial en todos los niveles de la enseñanza obligatoria. Perdonen, amigos lectores, mi enfermera acaba de leer los apartados a), b) y c) anteriores y corre rauda a administrarme la medicación pertinente, tras haber comprobado que acabo de sufrir otro ataque de enajenación mental severa. Ay, este personal sanitario, no se le puede dejar suelto...

- Ejercicios de búsqueda del punto medio, capítulo 12 : entre el vértigo del desenfreno y la parálisis de la quietud absoluta.

- La apoteosis del conceto, y IX: Sevilla, la construcción de un sueño (en la publicidad institucional del Ayuntamiento de esa ciudad, cerrando un catálogo de concursos de adjudicación de obras y suministros: muy fuerte ese maridaje entre el frío y aséptico lenguaje técnico-administrativo y esa apoteosis lírica con que se cierra; ay, estos sevillanos...).

Breve divertimento XI

Por Manuel Márquez - 5 de Abril, 2006, 21:10, Categoría: Breves divertimentos

- Ríos de tinta vertidos alrededor del caso de Abdul Rahman, ciudadano afgano condenado a muerte en su país por su conversión al cristianismo y su posterior negativa a reintegrarse en el redil del islam –según las últimas noticias de que dispongo, asilado políticamente en Italia-. Y peliagudo tema el de hasta dónde cabe exigir a países sobre los que las potencias occidentales extienden mecanismos militares de protección para la implantación de una paz social generalizada, la asunción de sistemas de valores correspondientes a los parámetros históricos y culturales de dichas potencias. Creo que no es éste el caso, ya que nos topamos con el supuesto de una libertad "sagrada" (valga la contradicción), como es la de pensamiento y creencia religiosa, integrante del "núcleo duro" de la configuración formal de los derechos básicos de la persona, sobre la cual no cabe cortapisa alguna que se pueda amparar en tradición o cultura (y menos aún en religión, dada la contradicción intrínseca que ello conllevaría); pero existen territorios mucho más fronterizos y difusos en los que esa delgada línea entre colonialismo aculturizador y exigencia de respeto a los derechos inalienables de la personalidad es bastante más difícil de trazar.

- El prestigioso cardiólogo Valentín Fuster presenta un libro –La ciencia de la salud- que, con espíritu divulgativo, pretende concienciar a sus eventuales lectores de lo insano de los hábitos de vida occidentales y cómo éstos terminan abocándonos, de manera impepinable, a la enfermedad cardiaca. "Vivimos estresados, no tenemos tiempo para nada y eso nos lleva a fumar o engordar". Ciertamente, no hay tiempo para hacer ejercicio. Estamos todos tremendamente ocupados en confeccionar nuestros blogs. ¿No?

- ¿Qué resulta más condenable en el penoso episodio protagonizado por Esquerra Republicana de Cataluña, con motivo de su famosa Carta Financiera, y esas peticiones de aportaciones dinerarias a empleados de la Generalitat –algo a lo que en otros ámbitos, y salvando las distancias ciertamente existentes, se denomina impuesto revolucionario-? ¿Lo inmoral de su puesta en práctica o lo burdo de su forma de ejecución? ¿O, quizá más propiamente ambas cosas? Con lo fácil que hubiera resultado convocar a un buen grupo de "expertos en la materia" (Palop, Naseiro, Fabra, Galeote, Olivares, Salanueva...) para que les impartieran unos cursillos prácticos sobre el particular. O haber organizado unas jornadas teórico-prácticas, tipo máster, en Marbella, cuna de la "cultura". Es lo que tiene la experiencia, que es la madre de la ciencia. Y nosotros, con estos pelos...

- No sólo en España (muy incauto habría que ser para pensar en esos términos) cuecen habas poco limpias. Llegan noticias desde Centroeuropa, más concretamente desde Alemania, acerca del megamillonario contrato como presidente del comité de vigilancia (¿) de la empresa representante (¿) de Gazprom en ese país, encargada de la gestión del tramo de gasoducto que discurrirá por ese territorio para suministrar gas ruso a los alemanes, del ex presidente Gerhard Schröder. Algo huele a podrido un pelín por debajo de Dinamarca, y produce auténtico rubor el comprobar cómo, por enésima vez, un ex alto dirigente político ejerce ese "derecho humano" no reconocido en ningún texto legal nacional ni internacional –porque no existe, salvo en la desvergüenza de quien lo pone en práctica- que se podría denominar como "derecho al status".

- Ejercicios de búsqueda del punto medio, capítulo 11: entre el blanco y el negro -de cajón, el gris: tan simple, tan complicado...-.

- La apoteosis del conceto, y VIII: "sacar la poesía a la calle"...

- Esto no es un periódico, ni una revista de actualidad. Resulta evidente, pero me apetecía recaclcarlo.

Breve divertimento X

Por Manuel Márquez - 29 de Marzo, 2006, 20:38, Categoría: Breves divertimentos

- Diversos medios se hacían eco el pasado sábado de las declaraciones de Francisco José Alcáraz, "PP-residente" de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, haciendo alusión a la posibilidad de "reacciones" particulares por parte de algún miembro del colectivo que preside, en el supuesto de que, en un hipotético proceso negociador, el Gobierno haga dejación de sus responsabilidades y competencias en materia de justicia penal. Flaco favor hace a sus representados (que, en líneas generales, suelen mostrar una actitud batante menos obtusa que la de aquel que los representa, aunque eso no les exima de la responsabilidad que les corresponde desde el punto y hora en que lo mantienen en tal papel), y en muy desalmado papel les coloca, alguien capaz de decir tal barbaridad sin que le tiemblen los labios, pero lo peor del caso es que en los fondos y las formas de tales declaraciones subyace un espíritu batasuno que al que esto suscribe le retrotraen, con una mezcla de estupor, pasmo y vergüenza, a esos tiempos, cuando tan fuerte y duro llovía, en que los líderes abertzales, henchidos de la prepotencia y la arrogancia que confiere la plena consciencia de que eres temido porque cubriendo tus espaldas hay una serie de tipos dispuestos a descerrajar un tiro en la nuca de cualquier ciudadano normal, corriente y moliente, se dedicaban a impartir, desde sus púlpitos, condenas y absoluciones a todos los miembros de ese pueblo vasco a quien, decían, pretendían liberar. Nunca sufrimientos pasados pueden constituir el fundamento de la amenaza de sufrimientos futuros: eso no es justicia, es venganza. Y si el exterminio de millones de judíos en las cámaras de gas que procreó el horror nazi nunca puede erigirse en una justificación de las barrabasadas que el Estado israelí comete contra el pueblo palestino, tampoco el dolor de las víctimas del terrorismo puede constituir una hipoteca, una losa, sobre el itinerario al que próximamente habrá de darse inicio. Reconocimiento, respeto, solidaridad, estima, sí; cesiones a chantajes moralmente intolerables, no.

- Que ya no son pateras, que son cayucos, que no os enterais, mendrugos.... cambia la "eslora" , la "manga" y la categoría de las embarcaciones, pero éstos, aunque no participan en ese derroche pijotecnológico, revestido con tintes de "heroicidad siglo XXI", que viene a ser la Vuelta al Mundo de Vela, siguen empeñados en su particular y trágica regata, una regata en la que el premio consiste (sin medallas, sin besos en el podio, sin ramos de flores, sin contratos publicitarios de millones de euros) en llegar a Eldorado (o sea, la costa española más cercana, sea insular o peninsular). Ya no es la tragedia de los miles de muertos (que lo es), ni la desvergüenza de las autoridades "competentes" pasándose la patata caliente de mano en mano sin que nadie quiera agarrarla y tratarla como corresponde (que también lo es), ni la incapacidad para encontrar soluciones que acaban con tal sangría (que también lo es): lo que me parece absolutamente indecente es que ningún responsable político tenga la dignidad de hablar con claridad y plantear ése que sabemos que es el problema de fondo, y que es el de la solución al problema radica en el punto de origen, y no en el de destino, porque la tragedia no radica tanto en el no llegar como en el hecho de tener que salir, algo que sólo se evitaría con otro reparto de las estructuras de poder macroeconómico, y lo que eso supondría. Demasiada incorrección política, demasiado coste en caudal de votos, demasiado... en fin, sigamos disfrutando de nuestra flamante línea ADSL, nuestro hermoso coche en la puerta de casa, y nuestras pequeño burguesas vacaciones semanasanteras en la costa más cercana (a la que no llegaremos ni en patera ni en cayuco, faltaría...), cada palo que aguante su (cínica) vela, y a otro tema...

- Sigo alucinando (no me parece para menos el tema) con las noticias que siguen apariciendo, espigada y dispersamente, en la prensa, acerca de la desaparición de los fondos del MNCARS (Museo Nacional-Centro de Arte Reina Sofía) de una escultura de Richard Serra de ¡¡¡38 toneladas!!! (un pisapapeles, más o menos, vaya), valorada en unos 200.000 euros. Nadie es capaz de dar noticia cierta y contrastada de la actual ubicación de una escultura, cuya última localización conocida era la campa de una empresa dedicada específicamente a este tipo de operaciones (traslado y depósito de obras de arte), que ha sufrido diversos avatares financieros que han terminado derivando en su desaparición, y sobre la cual las últimas y más fundadas especulaciones coinciden en darla por enterrada con motivo de unas obras que sobre terrenos adyacentes a dicha campa se ejecutaron hace unos años. Más allá del simbolismo, casi esperpéntico, de tal episodio, y de las muchas consideraciones en que cabría extenderse acerca de los límites del arte moderno, qué es arte y qué no es arte (no quisiera, desde mi ignorancia en la materia, cebarme en el chiste fácil, pero, vistas las fotos de la "instalación escultórica", les puedo asegurar que cualquiera de ustedes, sin necesidad de ningún especial embrutecimiento, también la hubiera echado al contenedor más próximo de haberla encontrado en el jardín de su casa -yo, al menos, lo hubiera hecho; lo siento, soy así de bruto-), no quiero ponerme tampoco catastrofista, y hacer cábalas sobre lo que puede ser la gestión de las obras artísticas en el ámbito público, si es que este suceso pudiera tener algún carácter representativo al respecto. Por cierto, ¿se le ha ocurrido a alguien mirar por los pasillos del Ministerio de Fomento? Uno de sus más recientes máximos responsables parece que nos salió bastante aficionado a esto del arte...

- Ejercicios de búsqueda del punto medio, capítulo 10: entre el optimismo desmesurado, rayano en una ingenuidad bobalicona, y un pesimismo acre, caldo de cultivo de la desesperación y la mala sangre.

- Esta semana (ustedes disculpen, amigos lectores) no localicé ningún conceto apoteósico (a buen seguro que los habrá habido, pero no siempre son fáciles de localizar, o no se tiene la disposición de ánimo necesario para lanzar la caña en su pesca...). 

Breve divertimento IX

Por Manuel Márquez - 22 de Marzo, 2006, 21:39, Categoría: Breves divertimentos

- Un informe del Defensor del Pueblo andaluz pone de manifiesto un fenómeno que, no por previamente conocido (aunque no, posiblemente, con datos tan concretos), resulta menos escandaloso, especialmente ante las más que previsibles repercusiones que el actual episodio de sequía que venimos sufriendo va a terminar acarreando, más pronto que tarde: las pérdidas de agua que, por defectos en las conducciones, se producen, en cuantía y proporción variables (en unas más, en otras menos, pero, en cualquier caso, siempre en volúmenes más que sustanciales), en todas las capitales andaluzas. Creo que se trata de un asunto que, además, tiene muy fácil solución: basta con picar el suelo de forma que todas las conducciones de agua queden completamente descubiertas, a cielo abierto, de forma que la reparación de sus deficiencias pueda ser tratada como la rehabilitación de cualquier edificio, a cuya inauguración, en plena campaña electoral o fuera de ella, se puedan apuntar los responsables políticos de turno (cortes de cinta, primeras paladas de cemento y otros pollos mediáticos al uso...). No tengan duda alguna, amigos lectores: en menos de dos ciclos electorales, cuestión resuelta. Qué vergüenza, mami, qué vergüenza...

- Numeros medios se hicieron eco, a lo largo de la pasada semana, del cumpleaños número cien del intelectual y escritor granadino Francisco Ayala. Suceso, ciertamente, extraordinario, porque pese al tremendo avance de la ciencia médica, y lo que eso ha supuesto en términos de incremento sustancial de los índices de expectativa de vida, sigue siendo inusual el que una persona alcance edad tan elevada, y, más aún, que lo haga en las condiciones en que, según se ha podido comprobar de manera notoria, lo ha hecho Ayala, bastante en forma, dentro de sus lógicas limitaciones, o, al menos, lo suficiente como para haber podido aguantar de manera más que digna el aluvión de celebraciones que con tal motivo han tenido lugar. Altamente satisfactorio el que tales celebraciones, homenajes y reconocimientos puedan ser hechos en vida de su protagonista (dado que no suele ser lo más corriente; parece que la muerte sigue activando nuestros resortes más benevolentes, o, en cualquier caso, desactiva ciertos recelos y envidias, posiblemente porque ya no resultan necesarios ante la condición de finado del finado...); no obstante, se trata de una circunstancia que no disipa mis más que serias dudas acerca de si Ayala se trata de un autor tan leído como reconocido, que juraría yo que no (pero, claro está, ¿qué autor en este país es leído, si aquí leemos tan poco...?). En fin, disquisiciones quisquillosas aparte, mi felicitación desde aquí al centenario maestro.

- Para cerrar, hoy, divertimento. Atiendo (ya era hora, compañero...) la amable invitación de J.P. Bango para dar cumplida respuesta al enésimo meme circulante por la blogosfera, y sobre el cual me permitiré la licencia, una vez cumplimentado, de no extenderlo en red, aunque sólo sea por deferencia hacia las cargadísimas agendas blogueriles de quienes podrían ser más propios candidatos (o víctimas) a recibirlo. Y sin más preámbulos, respondamos:

    • Cinco lugares donde morir felizmente: ni cinco ni ninguno; me gusta demasiado vivir como para que la perspectiva de morir, tan ineludible como aún remota (eso espero...), me pueda resultar feliz en ningún lugar.
    • Cinco series de televisión: Los Soprano (U.S.A.); Roma (Gran Bretaña); Juncal (España); Aquellos maravillosos años (U.S.A.); Los Roper (Gran Bretaña).
    • Cinco películas inolvidables: Casablanca; El halcón maltés; Ladrón de bicicletas; Perdición; La noche del cazador (y varias decenas más, pero sólo nombro las cinco primeras que me vienen a las mientes).
    • Cinco libros imprescindibles: no hay libros, ni películas, ni cuadros, imprescindibles; hay millones de personas que han vivido, viven y vivirán felicísimas sin haber leído un libro, ni visto una película, ni contemplado un cuadro, en toda su vida. No es mi caso, pero no puedo hacer de mi caso categoría general.
    • Cinco canciones inmortales: todas las canciones son inmortales, por horrendas que artísticamente puedan resultar; en cualquier caso, y puestos a elegir, cinco cualesquiera de los Beatles, y varias decenas más de otros intérpretes.
    • Cinco trabajos interesantes: toda aquella actividad a la que te dedicas profesionalmente termina no gustándote, si es que te gustaba cuando empezaste a desempeñarla. Trabajar, en general, no resulta demasiado interesante.
    • Cinco blogueros a quienes pasar el testigo: insisto en lo dicho, aquí se acaba lo que se daba (por una vez, y sin que sirva de precedente). Ha sido un placer, amigos lectores.

- Ejercicios de búsqueda del punto medio, capítulo 9: entre la credulidad ingenua y bobalicona, excesivamente abierta a todo lo que llega de fuera, y el resabio hosco y huraño, excesivamente cerrado a todo lo que llega de fuera.

- La apoteosis del "conceto", y VII: un "republicano juancarlista" (¿conoce alguno de ustedes, amigos lectores, a algún presidente de República cuyo nombre de pila sea Juan Carlos...?).

- Me llegan, tras el cierre, los ecos, sonoros -gozosamente- hasta el estruendo, de la noticia del día -posiblemente, del año, y, si me apuran, del siglo, hasta la fecha presente, y en España-. Cautela, y ojalá: el camino será, si es, largo y difícil, pero no hay alternativa, si realmente se pretende una solución.

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