21 de Marzo, 2006

Arreglos cosméticos (o antes sencilla que muerta)

Por Manuel Márquez - 21 de Marzo, 2006, 20:41, Categoría: Medios

Fuerte presencia en los medios, durante estos ultimos días, quizá semanas, de noticias relativas al plan de reestructuración que la SEPI tiene previsto poner en marcha en Radio Televisión Española: la tele, la de toda la vida. Un ente público que, después de cuarenta años sin competencia catódica, se ve ahora, sometido al empuje múltiple de las privadas –por un lado-, las autonómicas y locales –por otro-, las de nuevo cuño tecnológico (cable, satélite, digital terrestre y demás virguerías) –en perspectiva presente- y las de inminente llegada (especialmente, esa televisión por Internet que promete acabar con toda la marabunta actualmente rugiente...) –en perspectiva de próximo futuro-, no sólo en una posición de clara desventaja en cuanto a seguimiento –ahí están las índices de audiencia para confirmarlo-, sino con un horizonte a la vista más que negro, negrísimo.

Se habla de reducciones de plantilla (sustanciales), de cierres de centros (significativos) y de ajustes (esa palabra mágica bajo la que esos aprendices de brujo que se suelen denominar –especialmente, por parte de ellos mismos- gestores, camuflan toda suerte de desmanes): todo, en busca de un referente, un objetivo, una meta, que se bifurca en dos líneas: por un lado, la reducción del descomunal deficit contable-presupuestario (actual) –aunque no nuevo, ése es un monstruo cuyo engorde se ha venido gestando a lo largo de décadas de desidia y miradas hacia arriba (mientras se silbaba, cómo no...)-, y el establecimiento de unas bases económicas más saneadas sobre las cuales evitar que se vuelva a reproducir en tales volúmenes (futuros). En cualquier caso, líneas de actuación y objetivos que, afectando seriamente (como no podía ser de otra manera) a aspectos cuantitativos, ni tocan ni ponen en cuestión el formato, la estructura, ni, sobre todo, el modelo, digamos, político: seguiremos con la misma RTVE –aunque, muy probablemente, bastante más estilizadita, en condiciones de subirse a la pasarela y desfilar- que hemos venido disfrutando (o padeciendo) hasta la fecha.

¿Tiene eso algún sentido? En mi modesta opinión, amigos lectores, no. Una televisión pública de corte comercial, como es actualmente (y se pretende que siga siendo) la primera cadena de Televisión Española (que se trata, no nos engañemos, de la madre del cordero –por su volumen y su repercusión-; ni el segundo canal televisivo, ni los canales temáticos, ni las emisoras radiofónicas, son "el problema" y, por tanto, no será actuando sobre ellos como se halle la solución...) no tiene sentido alguno en un horizonte de mercado televisivo donde la iniciativa privada cubre, no sólo con suficiencia, sino de manera sumamente eficaz (es decir, con todas las cantidades de porquería que el mercado "pide"), la demanda de producto; y en el que, además, los horizontes de futuro, tanto próximo como a largo plazo, incidirán aún más en esa misma línea (es decir, más cadenas privadas generalistas, con una política de programación más agresiva –es decir, de menos calidad y de más impacto- y con más cuota de mercado). Pero, claro, esa existencia, o inexistencia, de sentido, topa –ay, amigo Sancho...- con una componente que la iniciativa privada no contempla (al menos, de forma explícita y directa), que es la política. Y ahí es donde cobra fundamento y explicación (aunque, quizá, no sentido, entendido desde un punto de vista moral) una televisión pública abierta y generalista: una fantástica herramienta de poder a la que ninguna fuerza política, ni en dictadura ni en democracia, ni con gobiernos de derechas ni con gobiernos de izquierdas (me refiero a los que, eventualmente, y en un futuro, pueda llegar a haber –la España democrática aún no ha conocido ninguno: lo del PSOE, sin ánimo de ofender, es "otra cosa"...-), ha querido, quiere ni, me temo, querrá renunciar bajo ningún concepto.

¿Podrían ser las cosas de otra manera? Evidentemente, sí: si nuestra clase política tomara buena nota de las prácticas habituales en países de nuestro entorno, donde existe un consenso unánime e incuestionado acerca de la necesidad de articular mecanismos que garanticen la independencia, imparcialidad y objetividad de los medios de titularidad pública (que no son tan difíciles de implantar, si hay voluntad para ello, y que allí, en Francia, Gran Bretaña, Alemania, etc... ya existen, y llevan funcionando muchos años con eficacia más que demostrada -sin perjuicio de que, esporádicamente, surgan fallas y disfunciones: son mecanismos humanos, no divinos-), y se decidiera por su importación, con los necesarios matices de adaptación a nuestra particular realidad social (sin necesidad, desde luego, de articular un libro blanco de casi trescientas páginas, plagado de obviedades o declaraciones de intenciones voluntariosas a las que nadie con responsabilidades al respecto piensa hacer caso alguno...), el problema estaría, si no totalmente resuelto, sí en vías de una buena perspectiva para su solución. Pero, ay, eso requeriría la existencia de algo que, actualmente, no existe en nuestro país: una dirigencia política con capacidad para el pacto de largo alcance y bajo la exclusiva perspectiva del interés general; viendo que nuestros dirigentes son incapaces de conseguir pactos de ese tenor en materias tan sensibles como la política educativa, o la exterior, o la antiterrorista, ¿cómo podríamos pretender que sí fueran capaces de conseguirlo en el tratamiento de los medios de comunicación de titularidad pública? Misión imposible, me temo. Temor que se ve, aún más si cabe, reforzado, cuando se contempla cuál es el panorama en el ámbito de otras televisiones públicas (las de nivel autonómico): ámbito donde el fenómeno de aprovechamiento torticero y manipulación informativa que se viene sucediendo, desde su creación, en la televisión estatal, se reproduce, repetido y multiplicado –hasta lo grotesco, en muchas situaciones-, ad nauseam (eso sí, entre los cruces ininterrumpidos de cañonazos dialécticos y ladridos y balidos varios, por parte de unos y otros –y que me perdonen perros y ovejas, que no han hecho nada para merecer comparación tan poco gratificante...-). O sea, que la tormenta, lejos de amainar, arrecia.

Visto lo visto, y ante el cariz que toma la situación, es difícil pensar en soluciones, viables y realistas, a corto y medio plazo; porque supongo que cualquier arreglo al que se llegue en este momento, en base al paquete de medidas puesto sobre la mesa, y acerca del cual se abrirá ahora una negociación más o menos ardua, no va a afectar a los fundamentos del sistema. Mi opinión particular, amigos lectores, ya la pueden colegir ustedes de lo expuesto en los párrafos precedentes: más allá de sus posibles repercusiones laborales (y mecanismos de corte social hay más que suficientes para evitar que esos posibles "daños colaterales" no sólo se minimicen, sino que no lleguen siquiera a producirse), eliminaría, lisa y llanamente, la primera cadena de televisión española, y reconvertiría mínimamente la actual segunda –para "acoplarle" algunos contenidos "rescatables" de la anterior-, de forma que la misma cubriría ese espectro de programación y público que las cadenas privadas (tanto generalistas como especializadas) dejan al descubierto por obvios motivos de salud financiera. ¿Y que haría, pues, el Gobierno, sin "sus" telediarios? Nada, señores, échenle imaginación, que para eso les pagan (a ustedes y a la caterva de asesores que perciben sueldos multimillonarios para eso, para que le echen imaginación). Y cuenten, en último extremo, con que siempre dispondrán de algún as en la manga, como regalar DVD"s de cocina junto al B.O.E. o poner algunas fotillos de Angelina Jolie y Brad Pitt, tales como sus padres los trajeron al mundo (eso sí, más creciditos...) en la web de La Moncloa -por cierto, algo mucho más gratificante para la salud mental que los telediarios de Urdaci-. Por ejemplo...

El Blog

Calendario

     Marzo 2006  >>
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31   

Sindicación

Webs de cine

Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters
Suscribir con Bloglines Add to Netvibes
Alojado en
ZoomBlog